LOS VIAJEROS
- Valentin Alonso
- Jun 24
- 9 min read
LOS VIAJEROS (VERSION SIN CENSURA)
24 de Julio de 1998, Monterrey N.L.- Un dia caluroso, húmedo, sin el horrible trafical que tenemos hoy.
Yo tenía 22 años, un muchacho estudiando la universidad, y disfrutando lo que más me gustaba hacer; salir de paseo en mi pickup antigua, ir por allí con amigos, noches de juerga, cerveza.
Mi padre era propietario de un taller mecánico que cerró tras su muerte en el año 2003. Yo acababa de reparar el motor de una vieja camioneta ford año 1972 y el mediodía de aquel viernes salí a dar un paseo a la carretera nacional. (para quienes no conozcan, esta via es tradicional para ir de paseo, comer, comprar
postres y/ó simplemente pasear)
Llegué por unos tacos, paré en el rancho de mis abuelos y pasé parte de la tarde disfrutando los árboles y el entorno relajado.
A eso de las 6 de la tarde decido regresar, y me detengo en una Ɵenda de conveniencia para comprar una soda de dieta.
De pronto me abordan dos personas, una chica y un chico menor que ella, traían backpack tipo viajero, se notaba que no eran de la región; ojo azul, rubios, el cabello de la chica parecía hilos de oro. Su vestido era ligero, se le pegaba al cuerpo delineando fielmente sus curvas, la delgada tela se hundía entre sus glúteos perfectamente redondos. Dos protuberancias ligeramente visibles se notaban en su pecho.
Con un muy escaso español, la chica me pregunta que hacia dónde me dirijo. Notando su acento gringo, y como siempre he tenido buen inglés, le respondo en inglés; "voy a Monterrey, a la ciudad".
Cuando vió que le hablé en inglés su rostro se iluminó, me preguntó ¿nos puedes llevar a mi hermano y a mi, ¿cuánto nos cobras? Vi que el muchacho sostenía en sus manos algunos billetes en dólares, eran exactamente 4 billetes; dos de ellos de 1 dólar, y los otros dos de 5 dólares.
Yo la verdad iba para Monterrey, a mi casa, vivía en el centro de Monterrey, por lo que no tuve corazón de cobrarles. Además ya estaba oscureciendo, y pensé para mis adentros; ¿Los tendrá rositas? ¿A qué olerá?
Le dije a la chica súbanse, (jump in) no se preocupen (no problem), y le dije al chico que guardara su dinero (it's ok, buddy) y le di una palmadita en la espalda.
Los que conozcan las pickup, sabrán que son un solo asiento, por lo que nos subimos los tres, la chica se subió en la cabina, su hermano prefirió acostarse en la caja de la pickup, usando su propia mochila como almohada.
En el camino, la chica me venía platicando que eran de un pueblo de Iowa (sinceramente NO recuerdo cuál pueblo) y que habían llegado hasta Monterrey prácƟcamente de raid. Me dijo que se llamaba Darcy
(I´m Darcy, by the way) Y él es mi hermano Ryan. (He is my young brother Ryan)
Con los vidrios de mi camioneta abajo, ya que hacía mucho calor y no traía aire acondicionado, el cabello de Darcy volaba con el viento entrante de la ventanilla, y la cabina se llenó de su aroma junto a mi. Ningún pensamiento morboso ni sexoso pasaban por mi mente, yo era apenas un muchacho inexperto a pesar de tener 22 años.
Pero sucedía algo curioso; Darcy traía un vesƟdo que la tela en el área de su pecho de repente se abría con el viento, es decir se abría un espacio entre la tela y su cuerpo, en una de esas, accidentalmente, pues no pude evitar ver lo que había bajo la tela, sus pechos bien desarrollados, y por un instante, un rápido
instante, ver todo. Claramente vi sus pezones, rositas, como dos pequeños bomboncitos en forma de pirámide que se asomaban con las ráfagas de viento.
No se si Darcy sabía que yo la estaba espiando, pero eso no me importó. Por el espejo retrovisor vi que su hermano venía perfectamente dormido, mientras que Darcy sentada justamente a mi lado, justo en medio del asiento. El viento también levantaba su faldita, revelando, en ocasiones, un poquito de más.
Al maniobrar con la palanca de cambios, sin querer, al meter 4ta velocidad, el pomo de la palanca quedó exactamente entre las piernas de Darcy, y acaricié sin querer, con mis dedos, exactamente su pantaleta,
justo en medio, justo en lo más suave e íntimo de ella. La vibración de la palanca la hizo suspirar, con una sonrisita de placer.
Lo siento -le dije-, intentando apartar mi mano atrapada entre sus muslos. Pero Darcy sostuvo fuerte mi mano, apretándola con su mano hacia su vagina, mirándome con ojos suplicantes. Cubrió todo con su faldita, transmitiendo la vibración de la palanca hacia ella a través de mi mano.
Claramente pude sentir como discretamente apartó su pantaleta acercando mi mano más dentro de ella, completamente húmeda y ardiente. Empujando mi mano más fuerte. Con mi dedo índice y medio, apartando sus labios al vaivén de la carretera.
Darcy se aseguró de que su hermano dormía, echando un rápido vistazo hacia atrás, me plantó un beso en la boca y bajó el cierre de mi pantalón. Mi pene estaba listo, ansioso por salir a conocerla. Lo sacó de
su prisión, se acercó a él y lo metió en su boca. Traté de concentrarme en no chocar, sintiendo la húmeda boca de aquella gringa desconocida devorándome el miembro. Con mi mano alcancé su trasero, abriéndome paso entre sus naIgas, buscando su cavidad, más húmeda, más lubricada.
No resistiơ, olí mis manos, impregnados a ella, lamí mis dedos como un animal, ya no me importaba si alguien nos descubría, nisiquiera su hermano.
De pronto algo nos conmocionó, las luces rojas y azules de una patrulla destellando por toda la cabina.
Falsa alarma, perseguía a un camión de pasajeros que corría más adelante.
¡Too risky! -dijo Darcy, reincorporándose en su asiento y vigilando a su hermano-
Para distraernos, le pregunté su edad (Hey, and how old are you guys?), me respondió que ella 18, a punto
de cumplir 19 (I am 18, almost 19) y su hermano 13 recién cumplidos (He just hit 13 last month). En el camino me habló acerca de cómo habían parƟdo desde su pueblo tomando varios autobuses, hasta que finalmente habían llegado hasta Laredo Tx. en una travesía que les había tomado 3 días en completar.
Por lo que me venía contando Darcy, al cruzar suelo mexicano se perdieron y por algun malentendido del idioma llegaron hasta un punto entre Montemorelos y Allende.
Le pregunté por su hermano Ryan, ¿Casi no habla? (He's not into talking too much, is he?) Me dijo que así era él, que no le prestara atención.
Para no alargarme más, llegamos a la bifurcación entre av. Lázaro Cárdenas, o seguir por av. Eugenio Garza Sada, le pregunté que a qué dirección se dirigían, pensando que llegarían a un lugar en el que ya los estaban esperando. Pero su respuesta me tomó desprevenido.
Oh, bueno, llévanos a un lugar en el que podamos pasar la noche, -me dijo- Le pregunté si prefería un hotel de los chidos, o algo más económico. Ella no respondió, volteó a ver a su hermano para comprobar que no escucharía lo que ella tenía que responderme y me dijo al oido; "lo siento, ¿conoces algún parque
o puente donde podamos dormir seguros". (sorry but do you know any nice park or bridge wherte we can stay this night at?) La miré extrañado, le susurré que eso sería peligrosísimo en la ciudad. Le pregunté si tenía dinero, agachó la mirada y sólo meneó la cabeza.
Le dije no te preocupes, te voy a ayudar (don't worry, I got you).
Ella apretó mi pene con fuerza y lo sostuvo asi por unos minutos, murmurando un "gracias" muy sensual con su boca.
Mis abuelitos tenían una casa desocupada por la zona del Obispado, yo traía las llaves, una casa antigua pero cómoda, amueblada, me dirigí allí. Entré al garage y le dije a Darcy "ya llegamos" (Ok, we are here).
En ocasiones yo mismo pasaba la noche en esa casa, mis abuelos la visitaban muy poco, ellos ya vivían en un departamento mucho más cómodo.
Nos bajamos, abrí la puerta, su hermano despertó de su profundo sueño esƟrando los brazos, me ofreció nuevamente el dinero pero se lo rechacé. Entraron a la casa.
Le dije no te preocupes, esta casa no se usa por el momento. Le mostré dónde podían pasar la noche, en una recámara acomodé a Darcy, y en la otra a su hermano.
La mirada entre Darcy y yo no dejaba de ser de complicidad, habíamos dejado algo pendiente en el camino.
Yo me quedaría en la habitación grande, ya empezaba a oscurecer.
Les pregunté si tenían hambre, Ryan reaccionó, mirando a Darcy, ella dijo que si, con mucha ansiedad.
Preparé algo rápido con lo que encontré disponible, unos sándwiches, Ryan se comió 2 y medio, Darcy 1 y medio, se notaba llevaban mucho sin probar alimentos.
Darcy me pidió permiso de darse una ducha, le dije que si, sacó algunas ropas limpias de su mochila para ella y su hermano, asi como ropa para dormir.
Ambos salieron de ducharse, Ryan me dió las buenas noches y se reƟró a su habitación a dormir mientras Darcy meơa sus ropas sucias en una bolsa de plásƟco.
Salí al jardín, me senté en los escalones de la puerta, admirando la luna.
A los pocos minutos se acercó Darcy, me pidió permiso para acompañarme (may I join you?) le dije que si (sure) se sentó a mi lado. Oliendo a limpio, radiante, con su camisón para dormir.
Le pregunté por su hermano, me dijo está roncando como un oso, casi no ha dormido, yo si he dormido un poco -me explicó- También me explicó, por encimita, su situación, según ella venían huyendo de su padre alcohólico y
buscaban llegar a San Miguel de Allende, prácƟcamente me aseguró que ellos saldrían por la mañana buscando llegar, aunque fuera de "raid", ya que allí, en San Miguel, encontrarían a un familiar de su difunta
madre, de quien sólo tenían su dirección. Me mostró una hoja muy arrugada y vieja de una carta escrita por ella, su madre.
Me agradeció todo, el raid, el alojamiento, la comida, le dije que no se preocupara, y le ofrecí acercarla a la estación de autobuses a primera hora de la mañana.
Ella me miraba fijamente, mordiéndose el labio y me dice en inglés; “Escucha, quiero darte bien las gracias ok?” Me besó los labios, de lengüita, ella traía puesto sólo un camisón de dormir, nada más por debajo, nisiquiera ropa interior. Moría por tener esos pezones rosados y firmes en mis manos, en mi boca.
Subimos a la habitación grande, puse llave, me desnudé por completo, le arranqué su camisón, allí las vi, completamente para mi, sus nenas de tamaño decente, pezón rosita, los besé, estaban calientes, firmes, con un sabor a fruta.
Recorrí su vientre, besándola suavemente, llegué justo al borde de sus vellitos, sin depilar, de un color cobrizo natural, aspiré su aroma a sexo, hundí mi lengua en sus labios, suspiró, ahogando el suspiro, mi rostro escurría sus fluidos, aquella gringuita ardiente me tenía loco y con la verga a a punto de reventar.
La tomé de los cabellos, le dije ¡do it! La jalé hacia mi cintura, tomó nuevamente mi pene con su boca y aquello fue de dioses, sabía hacerlo muy bien.
¿Quieres que trague? (want me to swallow) -me preguntó, en inglés, con sus ojos agonizantes-
Asintiơ, sin poder creer que lo haría. Pero algo hizo con su lengua, deslizándola por el borde de la punta de mi pene, y algo hizo con sus manos, acariciando mis tesơculos como jamás nadie me había tocado, que no tuve otra opción que terminar en su boca, una descarga de lava blanca copiosa, extasiante, increíble. Dos últimos bombeos de esperma se estrellaron en sus suaves mejillas, llenando el aire con olor a su sexo,
sudor y semen.
Esperamos algunos minutos, aún nos quedaban fuerzas para seguir y recuperarnos para un segundo round. Mientras aproveché para explorarla toda, le dije hagamos 69 (let’s do 69), Darcy sólo asintió,
girando su cuerpo colocando su trasero en mi rostro. Sólo senơ el calor de su boca, mi nariz hundirse en su ano y mi lengua entrando en su vagina. Llegó un momento en que el pensamiento se detuvo, y comenzamos a ser dos bolas de fuego entregándose mutuamente.
Repentinamente Darcy se incorporó y adoptó posición de perrito, me dijo que ya tenía que ir a su cama, me incorporé, se lo meơ de perrito, disfrutando su firme trasero en mi bajovientre.
Cambiamos posición, me dijo que quería llegar encima de mi, se montó, acomodó mi pene en su lugar, entró suave, despacio, su movimiento era hipnóƟco, sensual... sólo me decía, no te vayas (don´t leave)...
de un ritmo lento y controlado, pasó a un movimiento acelerado, apasionado, provocando mi segundo orgasmo de la noche.
Segundos después, sus manos apretando mi pecho, sus rodillas apretando mi torso, después la calma, ella recostada encima de mi, yo abrazándola, asi por el resto de la noche.
Al amanecer, la cama estaba vacía, su habitación y la de Ryan igual.
Se habían ido.
Una breve nota en la mesa de la cocina que decía "gracias, aƩe: Darcy & Ryan."
Se habían esfumado, salí a buscarlos por los alrededores, acudí a la central, los busqué en cada banca, en cada andén, nada, era como si los hubiera soñado.
Sin más, sin números, sin rastro, el día más inolvidable de mi vida.
Lo único que quedó fue un mechón de cabello dorado, que aun conservo con nostalgia en un pequeño sobre en uno de mis cajones


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